Comparto imagen del año 2008, cuando participé como dirigente comunitario en el Territorio 13; territorio definido en el marco del Programa Presupuestos Participativos, impulsado por la Municipalidad de Talca.
Aquí me encuentro presentando un diagnóstico comunal ambiental, frente a la asamblea del Consejo de Desarrollo Territorial, con dirigentes de toda la comuna.
Para transformar el presente, el compromiso con la Naturaleza debe ser integral. No basta con la pasión o la creatividad; se requiere preparación, estrategia y, sobre todo, una perspectiva de género que sitúe a las mujeres en el centro de las decisiones políticas y comunitarias. Por eso, iniciar este camino en el Programa Mujer, Participación Política y Social (MPPS) de SernaMEG, cuya convocatoria 2026 nos convoca hoy, ha sido un paso fundamental para mí y para el proyecto de Conciencia Verde.
El objetivo de este programa institucional es claro: aumentar la participación e incidencia política y social de la diversidad de mujeres en todo el país. Y para mí, este desafío comenzó con el pie derecho. Recientemente completé con éxito el primer componente conceptual: «Formación en Perspectiva de Género para el Liderazgo Político y Social».
A través de sus seis módulos, el proceso de diagnóstico y la revisión teórica me demostraron que el camino recorrido no ha sido en vano: la experiencia y los conocimientos técnicos en metodologías y territorio ya estaban en mí, sólidos y maduros. Sin embargo, sabemos que en el contexto actual el saber hacer no siempre es suficiente; la validación institucional y la certificación formal siguen siendo llaves necesarias para que los espacios se abran con el respeto que merecen. Este primer módulo nos entregó herramientas cruciales para comprender cómo los estereotipos y roles de género impactan en nuestra participación, fortaleciendo un liderazgo con enfoque de derechos.
Un escudo de respaldo ante la vulnerabilidad territorial
Este hito llega en un momento crucial. Quienes trabajamos activamente en la educación y en la defensa del medioambiente sabemos que no es una labor sencilla; a menudo, visibilizar la vulneración de los ecosistemas y exigir cambios nos expone a la resistencia, el cuestionamiento e incluso a la persecución. Ante un escenario político complejo, donde la protección ambiental y el derecho a la educación se ven constantemente precarizados y vulnerados, contar con este respaldo institucional se convierte en un soporte político y social indispensable. Es una plataforma de resguardo que valida nuestra voz frente a la comunidad y las autoridades.
Además, este espacio es una oportunidad invaluable para visibilizar la mediación artística ambiental y tejer redes de reciprocidad con otras líderes. No desde un lugar utilitario, sino desde la convicción de que los cambios sostenibles se construyen en colectividad y colaboración.
El siguiente paso: Liderazgo con sello profesional y enfoque en el futuro
Celebro haber pasado con éxito al segundo componente del programa: la «Escuela de Liderazgos para las Mujeres». Esta etapa, de carácter práctico, aborda herramientas de comunicación, negociación y gestión de proyectos. Como periodista y especialista en comunicación, formulación de proyectos y diseño de modelos de gestión organizacional, asumo este ciclo no desde el aprendizaje inicial, sino como un espacio de especialización y sintonía. Es la oportunidad de poner mis competencias profesionales al servicio de la perspectiva de género institucional, potenciando destrezas técnicas que ya forman parte de mi trayectoria.
¿Lo más emocionante? Este ciclo exige el diseño de un proyecto individual de incidencia. Es precisamente en este espacio donde centraré mis esfuerzos para fortalecer la incidencia territorial desde el arte, la ciencia y la conciencia verde, pero con un foco muy claro y urgente: las niñas de nuestra región.
Mi propuesta individual estará dirigida a niñas de entre 8 y 12 años, un rango de edad crucial para romper sesgos antes de que se arraiguen. El objetivo será entregarles herramientas concretas de empoderamiento a través del enfoque STEAM (que une la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería, las Matemáticas y, por supuesto, el Arte) entrelazado con la formación política y ciudadana temprana.
Queremos que las niñas comprendan que la ciencia, el cuidado del medioambiente y la participación política también les pertenecen. Al fusionar la mediación artística de Conciencia Verde con estas disciplinas, buscamos activar su curiosidad, su voz y su capacidad de liderar transformaciones en sus propias comunidades desde la infancia.
Haber completado la primera etapa nos deja con un piso firme. El conocimiento ya estaba en el corazón y en la práctica profesional de Conciencia Verde; ahora, sumamos el respaldo formal y canalizaremos nuestra experiencia en un proyecto que busca blindar y potenciar a las futuras defensoras del territorio. De cara a los próximos meses, donde abordaremos las estrategias de incidencia en el desarrollo territorial, el compromiso sigue intacto: sembrar conciencia y empoderamiento para un futuro en armonía con la Naturaleza.
¡Gracias por acompañarme y ser parte de este tejido que sigue creciendo para las nuevas generaciones!
