Artículo publicado en Diario Talca, el 23 de junio de 2023.
Resumen del original.
Imagen anterior: 21-6-2009, Plaza de Armas de Talca.

(ORIGINAL) “Mari mari pu lamngen, mari mari Kom pu che, mari mari pu pichikeche”(1), traducido desde el idioma de la tierra —el mapuzugun— al castellano: “hola hermanas y hermanos, hola a todas las personas, hola a todos los niños”.

Se acerca el solsticio de invierno en Chile, cuando estaremos más alejados del sol debido a la inclinación del eje de la Tierra. Este año el solsticio caerá el miércoles 21 de junio(2) y tendremos luz solar por menos tiempo durante el día y la noche más larga del año. En el calendario gregoriano —que usamos en la actualidad— comenzará el invierno y, si bien, para la mayoría este día pasará inadvertido, para los pueblos indígenas en Chile representa un momento sagrado, un momento de renovación.

Es por eso que el pueblo mapuche celebrará entre el 21 y 24 de junio —dependiendo de la región, zona, comunidad o familia— lo que denominan como Wiño-tripa-Antü, wiñoy tripantu o wiñol tripantu: el sol vuelve a salir; o también, we tripantu —salida del nuevo sol(3)— que, popularmente, se conoce como año nuevo mapuche, expresión que antaño se utilizó para ejemplificar la importancia de este día.

No me atrevería, por respeto, a narrar en qué consiste esta ceremonia; pero sí puedo indicar que los pueblos indígenas están presentes en nuestro país, mucho antes de la creación del estado chileno; por lo mismo, en los establecimientos educativos este mes, más que en ningún otro, se llevan a cabo diversas actividades educativas que recuerdan este hecho.

Pero como señala en sus diversas charlas la lamngen Rayen Cariman Davis, educadora de párvulos, vocera del Parlamento Indígena del Maule —con grados académicos y postítulos en los que no me extenderé—, se debe cambiar en las salas de clase el verbo de la frase “pueblos que habitaronpor “pueblos que habitanel territorio chileno, ya que, “existimos” y “vivimos hoy”.

Cuando yo cursé enseñanza básica en los ochentas, efectivamente, en Historia se mencionaba a los pueblos originaros como parte del pasado, como un dato histórico en una línea de tiempo junto al Descubrimiento y la Conquista de Chile, la Guerra de Arauco, la Colonización del sur por parte de extranjeros, la Pacificación de la Araucanía; incluso, recuerdo que tuve que memorizar como tarea un trozo del poema épico La Araucana(4), del español Alonso de Ercilla, en que se describía al pueblo mapuche: “Chile, fértil provincia, y señalada. En la región Antártica famosa. De remotas naciones respetada. Por fuerte, principal y poderosa; La gente que produce es tan granada, Tan soberbia, gallarda y belicosa, Que no ha sido por rey jamás regida. Ni a extranjero dominio sometida”.

Pero nunca se me explicó que esa pincelada de información ocultaba una historia profunda, de una nación que se extendía desde la ciudad de Coquimbo por el Norte hasta la Isla de Chiloé por el Sur, desde el océano Pacífico hasta el océano Atlántico —el Wall Mapu—; y tampoco nos enseñaron que razón de las sangrientas batallas, el número de vidas que costaron, y a la esclavitud a la que fueron sometidos los mapuche por la corona española fue para apropiarse del territorio. Y, aunque Bernardo O`Higgins —quien fue criado por mujer mapuche y hablaba el mapuzugun—, el 4 de marzo de 1819 mediante un decreto(5)declaró la libertad de los indígenas de la esclavitud española indicando: “que para lo sucesivo deben ser llamados ciudadanos chilenos, i libres como los demás habitantes del Estado con quienes tendrán igual voz i representación, concurriendo por sí mismos a celebrar toda clase de contratos, a la defensa de sus causas, a contraer patrimonio, a comerciar…”; dicha “igualdad” no pudo evitar las posteriores “sangrientas campañas de exterminio de los asentamientos mapuche” y “el remate de las tierras que se extendió desde 1873” hasta 1910,(6) despojando a un pueblo no sólo de sus territorios, sino también de su identidad, de su cultura, de su sentido de pertenencia. Patrón de violencia política que hasta el día de hoy se sigue repitiendo.

Pese a los intentos sistemáticos de erradicar su existencia en el territorio ancestral e histórico —hecho que puedes comprobar en múltiples libros y mapas en la Biblioteca Nacional de Chile—, los pueblos indígenas Articulo

han sobrevivido a las guerras, al exterminio, a la discriminación y represión y, aunque parte de su cultura se ha fusionado con tradiciones, costumbres y prácticas extranjeras, siguen “vivos hoy”, se han organizado y ganado batallas políticas impensadas tras siglos de silencio impuesto.

En 1993, en democracia tras 17 años de dictadura, el gobierno de Patricio Aylwin Azócar promulgó la ley que establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI(7); de este modo, el Estado reconoce que los indígenas en Chile son descendientes de agrupaciones humanas de tiempos precolombinos, y que la tierra es el fundamento principal de su existencia y cultura; por lo cual, se deben generar políticas públicas para su desarrollo, su educación, su organización, etc., es decir, para que puedan vivir su propia cultura, costumbres y valores.

Luego en 1998 —en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle— se declaró el 24 de junio de cada año, a través de un decreto supremo(8), el Día Nacional de los Pueblos Indígenas, hasta que por ley el 2021— durante el gobierno de Sebastián Piñera Echeñique(9)—, se declara feriado el Día del Solsticio de Invierno de cada año, Día Nacional de los Pueblos Indígenas.

Siento que con estas últimas medidas —aunque parezcan insignificantes frente a demandas históricas— el estado chileno dio el primer paso público hacia la revitalización de las cosmovisiones indígenas, ya que por Ley una tradición puntual se elevó a celebración nacional e incluso —sin quererlo— estableció el primer indicio de reconocimiento de Derechos de la Naturaleza, ya que, se reconoce también por Ley la importancia cultural e identitaria a nivel nacional del solsticio de invierno, un fenómeno natural que trae consigo, para los pueblos indígenas, fuerzas energéticas que permiten “el renacer de la tierra, las aves, los vientos, las plantas y el mismo ser humano como ser viviente”, como señala el documento “Küme ayiukonpape tüfachi wiñol-tripantu” (Que comience con alegría este nuevo ciclo), de la Asociación Indígena Inche Tañi Mapu, en Talca.

Hoy, los pueblos indígenas están reconstruyendo su historia y, de forma escrita, la están compartiendo con el mundo. Están revitalizando su lengua, accediendo de forma colectiva a vivir en libertad, paz y seguridad, y mediante la práctica de sus cosmovisiones está evitando que su cultura sea asimilada forzosamente, todos éstos, derechos humanos fundamentales(10). Sólo agregar que en la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, se indica de forma clara y precisa que estos pueblos “no serán sometidos a ningún acto de genocidio ni a ningún otro acto de violencia, incluido el traslado forzado de niños del grupo a otro grupo”.

Hubo muchas cosas interesantes en este viaje de investigación y reflexión, y me quedó una inquietud arraigada: “¿qué es ser chileno/a?”. Comprendo lo que es ser indígena, por su existencia prehispánica, el arraigo a la tierra y su cosmovisión, pero no puedo entender en realidad “la chilenidad”, ya que sé ahora que fue un decreto de O ́Higgins el que la impuso, no fueron siglos de construcción cultural y, por eso me pregunto: ¿realmente O ́Higgins pudo unir con un decreto a indígenas, criollos y mestizos bajo una misma consigna? ¿O seguimos viviendo hasta la actualidad las fuerzas de esa trilogía?

Si te has sentido perdido, que no perteneces a ningún lugar, con una verdadera crisis de identidad cultural, quizás es porque la memoria genética de tus ancestros te habla, porque sientes el dolor de tu pueblo, de tu hermano, de tu amigo; o, es porque escuchas el llamado desesperado de Ñuke Mapu para que vuelvas a la tierra, la protejas y a sus hijos… Te invito a esperar el amanecer —tras el solsticio de invierno—, mira hacia el Este, y cuando recibas los primeros rayos del sol respira profundo, guarda silencio, y escucha ese murmullo que no puedes aplacar, tal vez es el lenguaje de la tierra que te dice: “eres indígena, eres mapuche, recuerda tu Historia”. Chaltumay.

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(1) Cuaderno pedagógico de mapudügun. Revitalizando el mapudügun y la cultura mapuche en la región del Maule.
(2) Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, SHOA
(3) Walter Cañumil, https://www.cultura.gob.ar/winol-tripantu_7807/
(4) Se publicó en Madrid, España, en 1574. www.memoriachilena.cl
(5) www.archivonacional.gob.cl https://www.archivonacional.gob.cl/4-de-marzo-de-1819-el-dia-en-que-todos-nos-comenzamos-llamar-chilenos
(6) http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-689.html#cronologia

7 Ley 19253, 1993, MIDEPLAN.
8 DS158, 1998, MIDEPLAN.
9 Ley 21357, 2021, MinInterior.
10 Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (13/9/2007).–